La ley del mantenimiento recíproco

«Les diré el primer mandamiento de Dios al hombre. No es uno de los mandamientos dados a Moisés, que eran para un pueblo concreto, si no uno de los mandamientos universales que siempre han existido. Hay muchos, quizás veinte, pero éste es el primero: Que una mano lave la otra». G.I.Gurdjieff 

En su libro Relatos de Belcebú Gurdjieff habla de la Trogoautoegocracia, la gran importancia del Mantenimiento Recíproco, que ofrece una nueva y realista visión a la humanidad de los problemas de la vida para alcanzar el orden.

Esta ley es la columna vertebral de la enseñanza, es una respuesta al sentido de nuestra vida, el primer impulso de Gurdjieff en su búsqueda: el sentido de la vida sobre la tierra.

Afirmaba la probable existencia de una gran Ley Universal que el llama ley de mantenimiento recíproco, este acercamiento está derivado de un antiguo manuscrito sumerio. Gurdjieff dice en Relatos de Belcebú; “Con toda probabilidad, existe en el Mundo alguna ley del mantenimiento recíproco de todo cuanto existe.

Es obvio que nuestras vidas sirven también para mantener algo grande o pequeño en el Mundo.” Esto implica que el universo posee una estructura por la cual cada clase de ser existente, produce energías o sustancias necesarias para el mantenimiento de la existencia de otras clases. Gurdjieff utiliza las palabras evolución e involución para describir este proceso.

La involución es un proceso de transformación durante el cual una energía superior trata sobre energías inferiores por un dispositivo que se sitúa en el lugar, el entorno y las condiciones necesarias. Por ejemplo un árbol recibe energías superiores del sol y por un proceso interior llamado fotosíntesis, transforma esas energías superiores en oxígeno, es gracias a esto que podemos respirar, guardando también algo para él para crecer, y viene a alimentar el siguiente nivel: los humanos. De ahí el peligro de la destrucción de la naturaleza. La involución es pues de naturaleza entrópica, el nivel general decrece a medida de su acción.

Nuestro proceso de transformación es diferente a los arboles, recibimos muchas energías, de diferentes naturalezas , la cadena que debemos alimentar es diferente. Tenemos una responsabilidad en esta cadena del mantenimiento recíproco.

La evolución y el proceso inverso, es la producción de energía superior a partir de energía inferior. Para producir esta energía es necesario un mecanismo especial; el trabajo particular sobre uno mismo, unido al trabajo particular con otros; una conciencia universal, fruto del trabajo de diferentes personas. Nuestra mejora, es la mejora del mundo.

Gurdjieff afirma que el ser humano así como toda cosa viviente, es una maquina de transformar energías, por función de producir una energía sensible y consciente al mantenimiento de la armonía.

Gurdjieff llama la atención de otra ley propia al hombre: la ley de la destrucción recíproca. Gurdjieff dice en el capitulo sobre la guerra de relatos de Belcebú: Les gustaría hacer y realmente hacen todo lo que saben para que esos procesos de destrucción recíproca cesen inmediatamente y para siempre.

E indudablemente, si con todo su Ser fueran conscientes de todo el horror objetivo de dichos procesos y desearan sinceramente unir sus esfuerzos para extirpar ese mal de la superficie de su planeta, les gustara o no, penetrarían en la esencia del problema y comprenderían que una inherencia que se ha arraigado en su psiquis durante el transcurso de cientos de siglos no podrá descristalizarse jamás en unas pocas décadas.

Quiere decir que nuestra naturaleza va en contra de esa ley de mantenimiento recíproco, por nuestra naturaleza egoísta y egótica. Impedimos la ley de mantenimiento recíproca por la ley de destrucción recíproca.

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