Una unidad «Hombre-Planeta»

La tierra como nuestro hogar que es, sufre cada vez más las consecuencias de actuaciones que no consideran los efectos devastadores que crean para el planeta. Hemos visto en el último siglo incluso que esa falta de consideración se ha vuelto más poderosa con el uso de sustancias químicas. El ser humano ha perdido la conciencia en este aspecto, a pesar que nuestra vida y desarrollo sucede aquí, y esto nos afecta más de lo que podamos pensar.

La deforestación, la pérdida de la fertilidad de las tierras cultivables, la perdida de su valor nutritivo nos alertan continuamente que el ser humano no pone atención a este peligro. J.G.Bennett decia:

«En la actualidad el hombre carece prácticamente de sentido de responsabilidad hacia la Biosfera. Vive a expensas de la vida que le rodea. Somete al suelo, a la vegetación y a los animales a procesos que no son naturales. Destruye la esencia germinal de los insectos, de los microorganismos y de otras formas de vida. Hace todo esto sin ninguna consideración por la Biosfera, gracias a la que empezó a existir y a la que habrá de regresar. Como un niño indisciplinado, toma las cosas y no las devuelve, y la imagen que tiene del futuro es la del «Dominio del hombre sobre la naturaleza». Al mismo tiempo, el hombre anhela un destino más allá de la naturaleza. Adquiere experiencia (a menudo con gran dolor), pero apenas entiende la vida e ignora totalmente la razón por la que hay vida en el planeta. Pocos miembros de las actuales sociedades se interesan si quiera por plantearse estos interrogantes. No sólo el hombre medio, sino también los filósofos, hombres de estado y lideres religiosos, suelen contemplar el problema que tenemos sobre nosotros como el principio y el fin para el hombre.

Ese abandono  de la Biosfera y de su simbiosis es una gran equivocación, debemos regresar a tratar de conocer nuestra simbiosis con el planeta a fin de poder desempeñar nuestra función, esa simbiosis nos lleva a una parte espiritual, que Bennett llamó la espiritualización de la Biosfera. Nuestra aportación en ese sentido puede ser de gran ayuda, «La realización de la esencia en la existencia y la espiritualización de la existencia mediante la esencia» . Un propósito más para mantener nuestra atención cada vez más despierta, que nos ayude a recordar y aunque en algunos momentos sea por consideración al planeta o a los que lo heredan, podamos dirigir más nuestra atención interior a ese propósito, a ese despertar que nos haga más conscientes para «conocer», para «saber». Ese poder de Espiritualización  «que se ocupa de la transformación de la Biosfera»…una unidad «hombre-planeta».

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