Un pensamiento libre

“La liberación conduce a la liberación. Estas son las primeras palabras de la verdad: no de la verdad entre comillas, sino de la verdad en el sentido real de la palabra; la verdad que no es meramente teórica, no solo una palabra, sino la verdad que puede ser actualizada en la práctica.” G.I. Gurdjieff

Quizás en algún momento nos hemos formulado la pregunta ¿Tenemos la capacidad de pensar libremente o por el contrario somos victimas de nuestras asociaciones mentales? Si es así, nos encontramos con el  estado de sueño del que hablaba Gurdjieff, el estado pasivo del pensamiento, una forma densa y fantasiosa de ver el mundo que nos rodea.

Ante cualquier situación la parte analítica examina previamente cualquier jugada a realizar, muy parecida a los patrones informáticos, sólo con la lógica racional, perdiéndose la magia de la vida. Al igual que un ordenador de una forma aleatoria, un programa calcularía todas las posibilidades antes de llevar a cabo una tarea.

De alguna manera nos boicoteamos, dividiendo la existencia en dos partes, nosotros y el exterior, el mundo y los demás. Es un hecho que nuestra forma de pensamiento se limita al conocimiento sobre la obtención de datos y experiencias, creando así patrones de juicios, hacia nosotros mismos, los demás, alternado la visión real y perdiendo de vista el momento presente, viviendo así en un pasado, un futuro y una realidad adulterada.

La señora de Salzmann decía:

¿ Qué significa estar presente, estar aquí, ahora?

“Para estar presente a mí mismo, debo comprender como trabaja mi mente, comprender que la función del pensamiento es situar y explicar, pero no vivir la experiencia. Ese pensamiento está echo de saber, de conocimientos acumulados que se presentan bajo la  forma de imágenes y asociaciones. Captura la experiencia para hacerla entrar en la categorías de lo conocido. Si se callara podría ver algo nuevo. Pero en cuanto interviene, transforma inmediatamente esa experiencia en algo antiguo, en algo que ya fue objeto de una experiencia. La imagen despierta en mi una reacción inmediata. Y entonces siempre se repite la misma cosa. Nunca algo nuevo(……) Me gusta mi saber. Siempre quiero aportar una respuesta o llegar a una conclusión. Estoy condicionado por eso. Todo lo que conozco, lo que sé, condiciona mi mente y limita mi percepción. Todo lo que conozco, lo que sé, es una masa de memorias, de recuerdos, que me empujan a acumular, a repetir experiencias de la misma índole. Necesito ver que mi mente siempre es movilizada  por las exigencias del yo ordinario, por sus asociaciones, por sus reacciones. Eso la corrompe. Un pensamiento movilizado por las asociaciones no es libre, no está libre en su movimiento. Los trayectos que atraviesa están llenos de obstáculos, de barreras bajo formas de imágenes, ideas fijas o experiencias. Inmovilizan o cambian el curso del pensamiento, otorgándole la impresión de una continuidad. Pero la continuidad no está en el material que ocupa el pensamiento. Está en la energía misma. El echo de creer en ese material mantiene esa energía presa en el círculo del pensamiento. Pierde toda su movilidad y agudeza. Se vuelve cada vez más débil y el pensamiento se vuelve pequeño y obtuso. Percibimos esto a través de las tensiones constantes de la cabeza, de la cara y el cuello.

Mi pensamiento está sometido al yo ordinario. Esto es lo que impide que la mente esté tranquila. Sin embargo, su apaciguamiento no vendrá de que yo retire mi mente, sino de que la comprenda. No vendrá de una lucha contra ese echo. Ella no me llevará a la liberación. Sólo viéndolo me puedo liberar de ese condicionamiento. No es ignorándolo o negando que alcanzaré a liberarme. Sólo crearé un nuevo condicionamiento. Asimismo, necesito ver que la mente es el centro de mi yo ordinario, del ego. Ese yo busca la seguridad. Tiene miedo y se identifica para encontrar esa seguridad; es una batalla perpetua. Toda mi conciencia habitual consiste en juzgar, condenar, aceptar o rechazar. Eso no es realmente la conciencia. En ese estado sin tranquilidad de la mente, nada real me podrá ser revelado”

Pero la cuestión es como escapar a la rueda de pensamiento automático, creado e instalado desde el comienzo de nuestro desarrollo. Como dijo Einstein “hemos de encontrar un modo radicalmente distinto de pensar”

El cuerpo y el pensamiento

Es en este aspecto donde los Movimientos de Gurdjieff nos ofrecen su ayuda orientando la energía de nuestras funciones en una dirección ascendente, equiparando la calidad de vibración en los centros, exigiendo una atención especial de pensamiento, así el pensamiento se mantiene con una calidad diferente, con intensidad, para esto el cuerpo debe estar libre, debe adaptarse por completo y frente a la dificultad el sentimiento despierta y es aquí donde aparece una sensación de unificación.

Al demandar esta clase de atención dividida en diferentes partes del cuerpo y postura, nos conducen a una nueva posibilidad de pensamiento, sentimiento y acción, acercándonos al pensamiento activo donde la energía, la vibración adquiere un nuevo orden, fluidez y expansión.

 

0

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies