Los Movimientos; la espiritualización del gesto

Conocerse es la premisa fundamental de esta enseñanza, Gurdjieff decía “llegar a ser quien uno es”. Somos uno y muchos, diferentes personalidades a quien les entregamos la dirección de nuestras vidas.

Estas múltiples personalidades o yoes viven en la impermanencia y cualquier situación exterior puede hacer que giren como una veleta. De esta manera la presencia real en nuestra vida es escasa. Estos estados son nuestros estados de presencia en la vida.

Estos estados podríamos decir que son dimensiones de nuestra vida. Lo que los diferencia es sólo el grado de conciencia que se les aplica. Podemos crear nuevas dimensiones en nuestra vida, espiritualizarlas por medio de un trabajo interno, desarrollar potencias latentes de nuestra inteligencia.

Estos estados de presencia tienen un soporte físico, un cuerpo y un soporte espiritual que podemos encontrarlo bajo unas formas particulares de facultades como la conciencia, la atención y la voluntad. Estas son el resultado de las tres fuerzas de la creación: activa, pasiva y neutra (conciliadora)

Cada una de las inteligencias que trabajan en nosotros funcionan de forma distinta, hablan diferentes lenguas.

Los Movimientos son una práctica para trabajar con la atención consciente; estar más vivo en el cuerpo, más claridad en la cabeza, y una especial delicadeza en los sentimientos. La posibilidad de un sentido real más profundo de uno mismo. Muestran multitud de simbolismos y una acción directa sobre la psique que Madame de Salzmann denominó “un tipo especial de energía”.

El trabajo con los movimientos nos permite trabajar a través del cuerpo la comunicación con el pensamiento. Desarrollando una nueva fuerza (conciliadora) para el desarrollo de la atención consciente y la voluntad.

Esto nos demanda observar cada acción, movimiento, gesto. No sólo con el pensamiento, si no a través de la sensación (principal energía del cuerpo para la manifestación), pudiendo crear nuevas vías de comunicación a través activación del mundo interior.

Pero es difícil de conseguir, se han desarrollado funciones automáticas que no tienen relación con la “voluntad”. La atención se pierde en pensamientos o situaciones externas, que me gustan o me disgustan, entonces ¿donde esta realmente mi atención? ¿”mi voluntad”?.

Con los movimientos trabajo la atención, no de forma sostenida, si no observando como viene y se va, a través del esfuerzo de encontrar una manera por mi mismo, cada vez alimentando más ese mundo interior que poco a poco va ganando su fuerza. El sistema nervioso se organiza de una forma holística.

Así puedo activar la mirada activa, no sólo hacia el interior, si no hacia el exterior también, Gurdjieff lo llamó el efecto de doble flecha.

Cuerpo, sentimiento y pensamiento se relacionan en armonía, creando el ser armónico. Salir del automatismo es encontrar la unidad…en la diversidad.

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